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Están,
los dos, en el casco histórico de Palma. Uno de ellos, el museo de
la Fundación Juan March, en la calle Sant Miquel, muy transitada por
los turistas, en los aledaños de la Plaza Mayor, a medio camino
entre la Plaza de Cort, donde se encuentra el Ayuntamiento, y la
Plaza de España, el núcleo de comunicaciones de la ciudad. El otro,
el museo de la Fundación Bartolomé March, dispone de un
emplazamiento todavía más privilegiado: vecino del Parlament
autonómico, del Palacio Real (o Almudaina) y de la Catedral, forma
parte del área más alta del barrio viejo, donde nació la urbe,
fundada por los romanos.
El actual Museo d’Art Espanyol Contemporani
Fundación Juan March se ubica en el inmueble en el que el financiero
Juan March Ordinas abrió la primera oficina de la Banca March (que
continúa existiendo en el mismo lugar, mientras que la práctica
totalidad del resto del edificio se destina al museo). El nuevo
Palau March Museo de la Fundación Bartolomé March, que lleva el
nombre de uno de los hijos del hombre de negocios mallorquín, ocupa
una parte del palacio que construyó Luis Gutiérrez Soto, entre 1940
y 1945, para esta familia.
Cada uno tiene su propia personalidad, pero los
dos museos coinciden, además de en el apellido, en el
enriquecimiento cultural que representa para la capital balear
disponer de estas colecciones que cualquier ciudad española estaría
encantada de acoger.
Francisco M. Rotger presenta en este
número las obras que exhiben los dos centros y los datos necesarios
para visitarlos.
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