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Mariano Fortuny Marsal (Reus, 1838- Roma, 1874)
es el artista catalán más importante y uno de los más relevantes del
panorama artístico español del siglo XIX. En vida alcanzó
reconocimiento internacional y, en la actualidad, su fama ha quedado
eclipsada fuera de nuestro país por la de su hijo, Mariano Fortuny y
Madrazo, también pintor, escenógrafo y especialmente diseñador de
tejidos, cuya producción se conserva en el Museo Fortuna de Venecia.
Fortuny se inició en el camino del arte en su
ciudad natal, asistiendo a las clases de la academia de Simeón Fort.
En 1850, se trasladó a Barcelona con una carta de presentación para
el escultor Domènec Talarn, que le ayudó a ingresar en la Escuela de
Bellas Artes (1853-1857), donde estudió, entre otros, con Claudio
Lorenzale y Pau Milà i Fontanals, seguidores de la estética
nazarena, que él combinaría con su tendencia al realismo.
La gran exposición que ahora se exhibe en el
MNAC, supone una revisión global de su labor artística y muestra su
obra a la luz de las más recientes investigaciones. Uno de los
objetivos fundamentales de esta exposición es mostrar el mayor
número posible de las obras más representativas de la producción del
pintor, dispersas por diferentes museos de Europa y de América,
buena parte de las cuales no se había expuesto anteriormente en
nuestro país. Se cuenta con el préstamo de piezas muy relevantes de
museos como el Orsay, el British, la National Gallery de Londres, el
Pushkin de Moscú, el Metropolitan de Nueva York, la Corcovan Art
Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Boston, el
Philadelphia Museum of Art y el Museo de Bellas Artes de Buenos
Aires. Por primera vez pueden verse reunidas las tres versiones de
El coleccionista de estampas, una de las obras más paradigmáticas de
la pintura de género, temática que el propio Fortuny lideró a nivel
internacional.
Inmaculada Julián recuerda la vida
Fortuna, el éxito que conoció y explica las características
esenciales de la obra del catalán. |