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Peripecias del arte
Hasta finales de noviembre, una réplica de la capilla románica
de Santa Cruz de Maderuelo ocupa el lugar de honor en la
exposición “El corazón de España” que se celebra en territorio
de Louisiana, con motivo del bicentenario de la incorporación
a Estados Unidos. Los frescos originales, realizados hacia
1125, están en el Museo del Prado desde 1950, tras una
rocambolesca historia que a punto estuvo de acabar mal. Todo
empezó cuando, a comienzos de la década de los veinte,
llegaron rumores a la Dirección General de Bellas Artes de que
se pretendía arrancar la decoración mural de esta pequeña
capilla segoviana. Como es fácil de imaginar, la razón no
podía ser otra que su venta y, con toda seguridad, su
posterior exportación. María José Martínez Ruiz desvela
en este número los avatares sufridos desde entonces por las
pinturas.
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