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El
título escogido para definir la muestra, “Gothic.Art for England”
1400-1547, es suficientemente expresivo y supone todo un programa,
en tanto en cuanto fija el estilo a destacar y la cronología en la
cual se inscriben las piezas escogidas y los estudios analíticos que
acreditan la importancia de aquel.
Trata acerca de un siglo y medio que se inicia
en medio de la devastadora Guerra de los Cien Años, de alcance
continental por sus vinculaciones, pero dirimida esencialmente entre
Inglaterra y Francia –con el triunfo definitivo de la segunda–,
seguida por la inmediatamente próxima contienda, denominada Guerra
de las Dos Rosas –proceso bélico civil que opuso a las dos familias
enemigas, los York y los Lancaster (representadas cada una por una
rosa en su escudo de armas)– cuyos trágicos resultados afectaron a
la sociedad británica de la época con una dureza desacostumbrada.
Finalmente, bajo la dinastía Tudor, durante
cuyas décadas el país fue restañando sus heridas en todos los
órdenes, hasta recuperar un papel de cierta preponderancia en el
concierto de reinos europeos de la fase de las monarquías
autoritarias. Conviene recordar que tan singular revisión afecta a
numerosos reinados y a los monarcas que los protagonizaron. La
Guerra de las Dos Rosas –a veces mencionada como la “guerra de los
primos”– afectó a siete soberanos.
Ante tan enrevesado panorama, los organizadores
de este proyecto han escarbado en archivos y rechazado inveteradas
opiniones erróneas, han indagado en colecciones y museos, dentro y
fuera de Inglaterra, y su ardua tarea se ha visto recompensada con
unos resultados óptimos que permiten, si no reescribir la Historia,
cuando menos contemplar tan crucial etapa, con una mayor riqueza de
puntos de vista integradores de una perspectiva algo distinta.
Juan J. Luna contextualiza en este
número el por qué de la exposición, que cuestiona la idea de que el
gótico desapareció con la dinastía Tudor, y explica alguno de los
formidables tesoros expuestos, que brillan por su fastuosa calidad,
personalidad singular y excepción.
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