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“Alegoría de la vista”
Algunos cuadros flamencos y holandeses
del siglo XVII muestran a aficionados al arte observando de
cerca una pintura. Contemplar a poca distancia un cuadro que
haya sido pintado con esa intención es una experiencia
estética diferente de la contemplación a mayor distancia: las
distracciones se alejan de nuestro campo visual y la
experiencia de la contemplación es más concentrada e intensa,
lo que nos ayuda a rendirnos ante la ilusión de lo que se nos
muestra.
Aunque este tipo de relación entre
cuadro y espectador es más propia de un espacio privado, donde
se puede manipular con mayor facilidad una obra de arte,
existen obras en colecciones públicas que fueron pintadas para
ser disfrutadas de ese modo. Una de las más notables es la
“Alegoría de la vista”.
Alejandro Vergara, Jefe de
Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del
Museo del Prado, explica su fascinación por una obra,
realizada en colaboración con Rubens, que muestra la exquisita
técnica de Brueghel el Joven, un artista oscurecido por la
fama de su padre.
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