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Antigüedades
Si a Pierre Cartier (1787-1859), aquel pobre
soldado napoleónico participante en el Sitio de Zaragoza y apresado
por las tropas de Wellington durante la Guerra de la Independencia
española, le hubieran pronosticado que su apellido llegaría a ser
sinónimo de riqueza, lujo y privilegio, pocos decenios más tarde, a
buen seguro hubiera creído que se trataba de una broma. Pero lo
cierto es que el modesto artesano francés, que retornó a su patria
para ganarse la vida fabricando cebadores de escopetas, está en el
origen de una de las más importantes sagas de joyeros de los dos
últimos siglos: la de los Cartier. La historiadora Asunción
Doménech muestra en este número las valiosas joyas diseñadas por
la saga familiar francesa, preciadas muestras de estatus y riqueza,
por su belleza y calidad artística.
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