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Peripecias del arte


Según Ceán Bermúdez, que manejó en su “Diccionario” de 1800 documentación que no ha vuelto a ser encontrada y fue el único que se refirió a la serie cuando aún se hallaba en su lugar original, en 1673, el arzobispo de Sevilla, don Ambrosio Ignacio Spínola y Guzmán, encargó a Valdés Leal que pintara para el oratorio bajo del Palacio Arzobispal la vida de San Ambrosio “en varios cuadros pequeños y medianos”. Las pinturas, cuyo número no fue registrado por Ceán, estuvieron allí hasta que en 1810, en plena Guerra de la Independencia, el mariscal Soult se apoderó del Palacio y lo convirtió en su cuartel general. Cuando Soult abandonó Sevilla, se las llevó consigo, junto a otras importantes piezas del Palacio. ¿Qué pasó con aquellas pinturas? José Álvarez Lopera desvela en este numero su historia.
 




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