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Tanta
fue su fama y la influencia ejercida personalmente en los altos
niveles alcanzados por la cultura del Barroco, que en Roma al siglo
XVII se le conoce como “Il secolo di Cristina di Svezia”. Con motivo
de la presidencia italiana de la Unión Europea, en Italia se han
celebrado durante el segundo semestre de este año diversos eventos
culturales dedicados a Suecia y su papel en Europa desde el siglo
XVI, momento en que se inició su etapa como gran potencia en el
convierto europeo de naciones, hasta nuestros días.
Todas estas celebraciones dedicadas a este país
nórdico –moda, diseño, arte contemporáneo, cine... – han tenido su
punto culminante en la exposición “Cristina di Svezia. Le collezioni
reali”, organizada por la Fundación Memmo en el palacio familiar de
los Ruspoli, bajo la inspiración y patrocinio del Instituto Sueco de
Estocolmo y en la que se han recogido cerca de dos centenares de
objetos de muy diverso tipo, procedentes de varias instituciones
suecas y algunos museos italianos.
La mayor parte de las obras expuestas ha sido
cedida por el Nationalmuseum (Museo Nacional), el Livrustkammaren
(Armería Real) y el Kunglig Husgeradskammaren (Colecciones Reales),
todos en Estolocolmo, además del Statens Porträttsamling (Colección
Estatal de Retratos) de Gripsholm.
José Jacobo Storch de Gracia,
historiador, reconstruye la pasión por el arte de una reina que,
tras convertirse al catolicismo y abdicar del trono, vivió en Roma
coleccionando obras de arte. En un segundo artículo, José María
Luzón Nogué presenta las esculturas de la reina Cristina en
España.
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