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Tras las aclamadas y exitosas exposiciones de
Vermeer, Tiziano y Manet 8ésta última prorrogada todavía hasta el 8
de este mes de febrero), el Museo del Prado arranca el nuevo año con
una exposición dedicada a los bodegones que pintó Luis Meléndez en
el siglo XVIII.
La muestra expondrá más de cuarenta trabajos,
algunos de ellos se podrán contemplar por primera vez en España, y
promete ser todo un espectáculo y un regalo para la vista. Y es que
Meléndez, con su puntillosa exactitud, fue capaz de componer unas
naturalezas muertas de inimitable belleza.
“Descubrir el Arte” dedica a esta
retrospectiva su portada del mes de febrero. Los pinceles de
Meléndez ofrecen un amplio muestrario de los alimentos de la España
del siglo XVIII, a través de un juego estético capaz de fascinar al
espectador con las cosas más humildes. Nadie como él ha sido capaz
de recrear la rugosidad de una naranja, la lisura de un tomate, la
tosquedad del barro o la trasparencia de una simple copa de cristal.
Además de mostrar algunas de las obras que se
podrán contemplar en la muestra, el número de febrero repasa la
historia del bodegón en la pintura española, relacionando las
naturalezas muertas con las creaciones de la cocina más actual,
convertida en arte a a través del aclamado cocinero Ferrán Adrià, el
Picasso de los fogones.
Alicia Sánchez Ortiz explica la técnica
de Meléndez y su deseo de que el espectador perciba los productos de
la cocina en estado puro. En un segundo artículo, Delfín
Rodríguez Ruiz argumenta por qué el bodegón, considerado con
frecuencia como un género menor en la tradición del arte occidental,
ha representado desde siempre un espacio de libertad para el arte y
sus creadores. Y Óscar Caballero relata la revolución que ha
generado las aportaciones de Ferrán Adriá al arte de la cocina.
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