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Constantin Brancusi fue uno de los grandes
artistas del siglo XX. Su obra estuvo fuertemente marcada por el
arte africano. Unos dicen que su descubrimiento lo efectuó, en 1903,
en una visita al Museo de Viena, otros que, en 1909, a través de
Modigliani. Lo cierto es que, desde 1908, fue un visitante habitual
del Museo del Trocadero.
Entre 1901 y 19023, el arte africano inspiró
claramente unas 15 de sus obras, realizadas todas ellas en madera
tallada directamente por él. La primera de ellas fue “El primer
paso” (1913), inspirada en una escultura Malike del Trocadero, donde
su innata elegancia se ve perturbada por la fuerza del arte
africano. Con el tiempo, fue destruida, quedando únicamente la
cabeza. También empezó a crear imágenes mediante la suma de un
elemento críptico sobre otro, como en “La muchachita francesa”
(1914-1918), con reminiscencias del arte de Costa de Marfil.
La Tate Modern de Londres revisa ahora en una
exposición la obra de Brancusi. La muestra. “The Essence of Things”,
podrá contemplarse hasta el próximo 23 de mayo.
Kosme de Barañano, director del IVAM de
Valencia, explica en este número las características esenciales de
la obra del escultor rumano (nacido en febrero de 1876 en Hobitza,
una aldea de la Rumanía meridional, y falleció en París, donde vivió
casi toda su vida, en marzo de 1957). En un segundo artículo,
Juan Ignacio Samperio relaciona la obra de Brancusi con las
influencias africanas y orientales que adoptó.
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