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Es imposible entender el arte de los años
setenta en España, sin tener en cuenta el papel jugado por la
Fundación Juan March, o el de los ochenta, sin la Fundación la Caixa.”
Lo afirma Pablo Jiménez Burillo, director de la Fundación Cultural
Mapfre Vida y lo confirmará cualquiera con un mínimo de información.
Esas entidades jurídicas sin ánimo de lucro, cuyo nombre va ligado
con frecuencia al de grandes empresas, son parte integrante del
paisaje contemporáneo, lo cual no quiere decir que sean bien
conocidas.
Hace menos de dos años que se aprobó la Ley de
Fundaciones y Mecenazgo, la segunda de la joven democracia española.
En España existen más de 6.000 fundaciones reconocidas como tales, y
dedicadas a las más variadas actividades: obra social, medio
ambiente, cooperación internacional, enseñanzas especializadas,
investigaciones científicas, publicaciones, conservación y rescate
de patrimonio… Las hay pequeñas, medianas, grandes y enormes, por lo
que dictar normas que gocen de un mínimo consenso parece ardua tarea
.
Para tantear el estado de la cuestión,
“Descubrir el Arte” y su hermano mayor, “El Mundo”, invitaron a
directivos de algunas de las más destacadas entidades jurídicas que
responden al nombre de fundaciones, a una reunión auspiciada y
moderada por el presidente de Unidad Editorial, Alfonso de Salas, en
la que se debatieron los temas que preocupan a los responsables de
las fundaciones españolas.
Jorge Barriuso cuenta en este número
cómo transcurrió el encuentro y explica las peculiaridades de una de
las figuras más importantes y dinamizadoras del panorama artístico
actual, sus reivindicaciones, desgravaciones fiscales y
limitaciones.
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