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Baselitz
es uno de los grandes artistas europeos de la segunda mitad del
siglo XX, tanto en la pintura como en la escultura. Desde 1969,
intentando escapar del impasse de los informalismos y de los nuevos
realismos, el alemán Georg Baselitz (Hans George Kern, nacido en
1938 en el pueblo que le da nombre artístico) dio la vuelta a los
motivos de sus cuadros, a los motivos que activan o constituyen el
tema de su pintura. Inauguró así una estética de la paradoja: sus
cuadros parecen colgar del revés.
Ahora, la Kunst und Ausstellungshalle der Bundesrepublik de Bonn
reconstruye la trayectoria del pintor a través de 130 obras. La
muestra está comisariada por Susanne Kleine. Es un repaso por los
cuadros de héroes de principios de los años sesenta, las primeras
formas cabeza abajo, por los cuadros pintados como Louis Soutter con
los dedos a mediados de los setenta, por los cuadros de los
“Comedores de naranjas”, por los de 1999 en confrontación con Caspar
David Friedrich, a los actuales con respecto a Duchamp y el erotismo
o a las postales de la época soviética y Lenin leyendo.
También algunas de las tallas en madera que tienen un papel
importante en la escultura a partir de los setenta. Asimismo, se ha
realizado una película de cuarenta y cinco minutos dirigida por
Heinz Peter Schwerfel, en la que el artista se confronta con sus
propios pensamientos de hace años y al artista, con el coleccionista
de obra gráfica del manierismo y de escultura africana.
Kosme de Barañano, director del IVAM, explica en el número de
abril de “Descubrir el Arte” la importancia de Baselitz en la
Historia del Arte Contemporáneo, analiza su obra y detalla las
características de la muestra.
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