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La herencia de los Whitney
Desde que los ricos tabaqueros y
petroleros Payne y Helen Hey Whitney invirtieron en Arte gran
parte de su fortuna, algo insólito a finales del siglo XIX en
EE. UU., el coleccionismo se transmite de generación en
generación. Su hijo John construyó la más célebre colección en
el país de “picassos”, “degas”, “renoirs” y “manets”, y su
esposa, Betsey, la hizo pública con sus donaciones a museos.
El otro hijo, Harry Payne, se casó con Gertrude Vanderbilt,
heredera de una de las grandes fortunas de EE. UU., escultora
del Village y después fundadora del Museo Whitney de Arte
Moderno.
Los tesoros de la mayor colección
privada del país se subastan ahora en Sotheby’s, que está
volviendo a poner en circulación el patrimonio Whitney. La
noticia y los detalles de la misma inauguran este mes la
sección dedicada en la revista al mundo de las subastas, que
aborda, también, la venta de arte oriental por las grandes
firmas internacionales y el regreso de Christie’s al mercado
madrileño, con una oferta de pintura antigua, del siglo XIX y
contemporánea.
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