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Más valiosas que
diamantes
Sólo eran dignos de las
mesas de reyes y emperadores y, en la actualidad sólo un puñado de
los más selectos museos del mundo, herederos de las grandes
monarquías del Renacimiento –el Louvre, el Kunsthistorisches de
Viena, el Palazzo Pitti de Florencia y la Cámara del Tesoro de
Munich– posee importantes colecciones de cristales de roca tallados.
Los cristales tallados,
engastados en oro o plata sobredorada y recubiertos de esmaltes y
rematados con piedras preciosas o camafeos, que se hicieron en
Italia, fundamentalmente en Milán, servían para adornar y dar boato
a las mesas de los hombres más poderosos de la época.
Juan Ignacio Samperio
explica en este número la tipología y utilidad de estos objetos,
paradigma del esplendor suntuario de las Cortes renacentistas.
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