|
Los
hermanos Chapman han progresado. Ya no trabajan en las oscuras y
victorianas fábricas cerca de la calle Liverpool, donde se hicieron
famosos en los años noventa. Ahora están en un amplio loft que es
luminoso sólo en el sentido londinense del término. El estudio está
en Victory Mews, un tranquilo lugar formado por varias unidades
industriales, todas pintadas en naranja brillante. La zona es
Hackney Wick, al noroeste de la ciudad, donde hay más inmigrantes
que ingleses.
Ha pasado el tiempo, y los
enfants terribles de los Young British Artists tienen ya hasta un
asistente. Es Lile, un joven de 24 años que en estos momentos mete
las manos en un cubo de agua semihelada y cuya tarea es fabricar
gusanos de cera. Uno detrás de otro. Cientos, miles de ellos. Luego,
los gusanos serán depositados sobre árboles.
Y éstos se convertirán en
objetos de Arte. La misma suerte correrá el psicótico universo que
puebla este extraño lugar. Arañas, ratones, sapos, cucarachas,
serpientes, ratas, caracoles, murciélagos, máscaras y calaveras con
bigotes nazis. En medio de todo, una enorme mesa de ping pong.
“Nosotros no interpretamos
nuestro Arte, porque hacer eso sería como intentar curarlo”, afirma
Jake, el pequeño de los dos hermanos. Tiene 37 años, y es también el
guapo, el alto y el que habla. Va vestido de negro en distintos
tonos. Dinos, el mayor, acaba de cumplir 42. Más bajito y compacto
que Jake, prefiere el verde militar y el silencio. Aunque presente,
se limita a intercalar bromas y disparatadas opiniones en las largas
aseveraciones del menor: “Es muy cómodo. Jake es muy elocuente. Nos
entendemos así”.
Desde Londres, Ana
Romero entrevista en este número, en exclusiva para
“Descubrir el Arte”, a los dos famosos hermanos, que hablan sin
tapujos del terrorismo, el dinero y el trabajo.
|