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La alfombra del Generalife
Érase una vez un príncipe que compró en
Bisnagar una alfombra que volaba… Ésta fue una de las
historias que Scherezade le contó al sultán en una de las mil
y una noches que pasó junto a él. Pudiera ser que la imagen de
esa alfombra volando sobre los tejados de una ciudad árabe
encierre, junto con los exuberantes tejidos y los aromas de
los zocos, una de las metáforas más brillantes del esplendor y
al riqueza que Oriente alcanzó.
Cálidas y suntuosas muestras de la
artesanía textil islámica, las alfombras se difundieron por
Europa a través de Al-Andalus. La restauración de una valiosa
pieza se exhibe ahora en Granada. Luis Méndez narra en
este número el atractivo de estas piezas artesanales a lo
largo de los siglos.
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