Y además

Peripecias del arte

Antigüedades


Mi obra

Subastas

Agenda

Buzón de Arte

Suscripción

Archivo

Servicio de Atención al cliente

 
 


Rothko, íntimo, sublime y trágico

Las intensas pinturas del atormentado pintor norteamericano, azote de historiadores y críticos de Arte, representan lo que nos falta, lo que hemos perdido.

 

Rothko, íntimo, sublime y trágicoPocos artistas norteamericanos llevaron la pintura a una expresión tan hermosamente dramática como lo hizo Mark Rothko (1903-1970). A pesar de su aparente fascinación estética por el color y la abstracción, lo que le importaba era hacer patente en sus cuadros la vida, tanto del ser humano como del Arte. Lo que para otros pintores abstractos del siglo XX fue una exploración de los límites del Arte no figurativo, para Rothko se convirtió en una obsesión por expresar, a través de la pintura, la experiencia humana en un lenguaje puramente emocional y espiritual. Rothko fue, como algunos de sus compañeros pertenecientes al expresionismo abstracto de la Escuela de Nueva York, un músico del color: compuso una gran sinfonía con pinceles, lienzos y papeles.

Gran amante de la filosofía de Nietzsche, de la música, de la poesía y de todo tipo de espiritualidad, su obra clásica custodia, pero no ilustra, estas coordenadas de su biografía intelectual. No obstante, se negó rotundamente a explicar cualquier significado de sus cuadros y tuvo una particular aversión a los críticos y a los historiadores del Arte: “Odio y desconfío de todos los historiadores del Arte, de los expertos y de los críticos. Son un montón de parásitos que se alimentan del cuerpo del Arte. Su trabajo no es sólo inútil, sino que es desorientador”. Pero el mismo Rothko actuaría como un crítico y un especialista cuando, en los años sesenta, el Arte pop norteamericano empezó a cobrar fuerza en detrimento del expresionismo abstracto; de los artistas pop, diría que eran unos “charlatanes” y unos “jóvenes oportunistas”.

El Museo Guggenheim Bilbao reúne ahora en una exposición la obra de un artista ritualista y místico. Con motivo de la muestra, Dionisio Cañas reflexiona sobre la naturaleza y la importancia de la obra de uno de los grandes artistas del pasado siglo.






  EN PORTADA
David, la belleza de la desmesura
 
 
 
  EXPOSICIÓN DEL MES
Lichtenstein, el rey del pop
 
 
 
  FOTOGRAFÍA
Grafoscopio, una radiografía de El Prado
 
 
  ARQUITECTURA
Atenas, arquitectura contra reloj
 
  ARTE CONTEMPORÁNEO
Rothko, íntimo, sublime y trágico