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Grafoscopio, una radiografía de El Prado

Un artefacto que exhibía en su vientre una imagen del museo permite recorrer la historia de la pinacoteca. “Descubrir el Arte” confronta aquí aquellas imágenes con las obtenidas hoy con la cámara digital.

 

Grafoscopio, una radiografía de El PradoLa fotografía sirve de nuevo al Museo del Prado para completar su imagen histórica. Si hace un año se celebraba una muestra dedicada a la documentación gráfica existente del museo durante la Guerra Civil, ahora lo hace con otra dedicada, esta vez, al retrato museográfico, que se relaciona muy estrechamente con uno de los momentos más florecientes de la historia de la fotografía: el de la reproductibilidad artística a través de un original aparato: el grafoscopio.

Este ejemplar del grafoscopio, conservado hoy en el Museo del Prado y único ejemplar conocido en nuestro país hasta ahora, es un instrumento óptico que servía para incrementar el tamaño de visualización de dibujos, grabados o fotografías, mediante una o dos lentes. En el caso de este ejemplar, su forma es bastante diferente de la de los demás conocidos hasta ahora, norteamericanos en su mayoría. Consiste en un cajón en forma de mueble, cerrado en tres de sus costados principales, quedando uno de ellos tapado por un cristal transparente, delante del cual aparece la vista, que va cambiando a golpe de manivela.

Este aparato servía para el visionado de una imagen panorámica del museo, con todos sus cuadros colgados en las paredes. Imagen compuesta por una serie de fotografías pegadas sobre tela, llegando a formar una circunferencia de diez metros de perímetro y cinco de diámetro, movida mediante un sistema de rodillos. Descubrir el Arte ha repetido “la hazaña” y, por medio de la imagen digital, ha reconstruido la Galería Central del Museo tal y como se encuentra hoy, uniendo también –como se hizo en el siglo XIX– los diferentes fragmentos fotográficos, quedando en evidencia la profunda transformación del concepto museográfico que se ha producido a lo largo de casi dos siglos de vida del museo.

Helena Pérez Gallardo, historiadora del Arte y coautora del catálogo editado por la pinacoteca madrileña para la exposición, descubre los pormenores del invento que permitió inmortalizar las salas del museo decimonónico y desvela la relación entre el Prado y los fotógrafos de la época.





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