|
|
|
    
|
La apoteosis de Perseo
Se abre por primera vez al público el
Torreón de la Reina del Palacio Real de El Pardo, tras
finalizar las labores de restauración de sus frescos, cuya
importancia radica no sólo en ser uno de los pocos restos del
palacio que han sobrevivido del reinado de Felipe II, sino
también porque constituyen el único programa decorativo de
pintura mural que se conserva de las campañas proyectadas por
el Rey al inicio de su reinado, durante la década de 1560, al
haber desaparecido los edificios reales del Alcázar de Madrid
y del Palacio de Valsaín.
Los modelos decorativos de la sala
derivan claramente de la moda impuesta en Roma desde
principios del siglo XVI, tras el descubrimiento de las
pinturas murales de la Domus Aurea (Casa de Nerón), hecho que
reactivó ese gusto por la Antigüedad clásica, en donde escenas
historiadas, en este caso mitológicas, aparecían integradas en
un decorado de grutescos pintados y de figuras y máscaras en
relieve de estuco dorado o pintado. Carmen García-Frías
relata en este la recuperación y relevancia de la obra de
Gaspar Becerra.
|
|
|

|