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Vivió
como un cometa surcando los cielos, bailó sobre las mesas, se bebió
la vida a tragos, la pasión guió su breve pero intensa existencia y
su Arte. Su dramático final se equiparó a las tragedias de otros
genios, como Vincent Van Gogh y Wolfgang Amadeus Mozart. Él fue
Amedeo Modigliani. Así se presenta una nueva película, entre
biográfica y drama romántico, basada libérrimamente en el último año
de vida del pintor y escultor italiano (Livorno, 1884-París, 1920),
producida e interpretada por el actor cubano Andy García.
Considerado como uno
de los representantes más singulares de la pintura moderna, dedicado
a la escultura para sumergirse en la pintura durante los últimos
cinco años de su vida, Modigliani recrea los últimos trescientos
sesenta y cinco días de pasión y creación de un artista cuyos
lienzos se caracterizan por un original estilo pictórico, plagado de
una aguda interpretación psicológica y un toque patético inspirado
por la obra de Cézanne y el Arte africano.
“No te odio, Pablo. ¡Es a mí a quién detesto!”, exclama el artista
italiano en uno de sus habituales duelos dialécticos y artísticos
con Pablo Picasso en el café Rotonde, una rivalidad que se erige en
la columna vertebral de la película dirigida por Mick Davis, un
cineasta que anteriormente ha abordado otras películas biográficas
como Paganini, el violinista italiano del siglo XVIII, y Dorian Gray,
el personaje creado por Oscar Wilde.
Beatrice Sartori
anticipa en este número la trama de la película y los entresijos del
rodaje y entrevista a Andy García, el actor, músico, director,
compositor y productor cubano radicado en Miami, que interpreta el
papel del pintor italiano y que se declara fascinado por su fiebre
creadora.
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