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Dalí, el gran espectáculo

La antológica del pintor, en el veneciano Palazzo Grassi, es una oportunidad extraordinaria para revisar la pintura del polémico maestro, en el centenario de su nacimiento.

 

Dalí, el gran espectáculo

Se ha dicho una y otra vez que la verdadera esencia de la obra de Salvador Dalí ha sido distorsionada por la propia mitología del personaje, forjada por él mismo. Los clichés y los tópicos sobre su exhibicionismo, su extravagancia y sus escándalos han captado la atención del público, eclipsando a menudo el conocimiento profundo de su obra. Se le acusó de haber dado al público la imagen más complaciente y caricaturesca del artista moderno, obsesionado únicamente por mantener su celebridad.

Por otra parte, el papel relevante que desempeñó Dalí en el desarrollo del surrealismo, con la creación de pinturas verdaderamente estelares, ha hecho que gran parte de la crítica especializada sólo reconociera su obra vinculada con este movimiento. Esta circunstancia ha propiciado la marginación de otras facetas de su creación y especialmente la de toda la obra pictórica que realizó a partir de 1939 y hasta 1985.

Sin embargo, para Dawn Ades, comisaria de la gran antológica del Palazzo Grassi de Venecia, que se inaugura el 11 de septiembre para celebrar el centenario del nacimiento del ampurdanés, ha sonado la ho ra de revisar este último período. A lo largo de la segunda etapa de su carrera artística, que muchos consideran como una regresión, el artista reflejó en sus pinturas preocupaciones de muy diversa índole: científicas, religiosas y filosóficas. Para resolver la complejidad compositiva de algunos de sus cuadros, el artista recurrió a las matemáticas, la cuántica e incluso a la física nuclear. Dalí fue un hombre de una curiosidad inmensa, con una cultura polifacética, tal y como se puede ver en sus libros autobiográficos. Igual se apasionaba por la teoría de la relatividad como por la interpretación de los mitos cristianos, por citar sólo dos de los muchos temas que siempre le interesaron.

Marie-Claire Uberquoi explica en este número las influencias religiosas, filosóficas y científicas de Dalí en esta época y presenta los detalles de la muestra del Palazzo Grassi, la manifestación más esperada del Año Dalí, que sólo podrá verse en Venecia y posteriormente en Filadelfia. Se trata de una exposición de más de 200 obras, en su mayoría óleos, que proceden de 130 museos y colecciones privadas de quince países.







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