|
A
menos de una decena de kilómetros de la frontera suizo-alemana y al
borde de una carretera regional, se alza un edificio que provoca más
de un bandazo en los admirados conductores. La primera obra en
Europa del arquitecto estadounidense Frank O. Gehry se contonea
orgullosa con su ensamblaje abstracto de formas cúbicas y curvas. Es
el brillante caparazón que alberga otra maravilla del Arte: la
colección de muebles de diseño moderno más importante del mundo.
El Vitra Design Museum es una de las mezclas más
interesantes y originales de forma (edificio) y contenido
(colección). Levantado el 3 de noviembre de 1989, el Vitra Design
Museum captó inmediatamente la atención, a pesar de no hallarse en
una capital o ciudad relevante. Y es que el Vitra Design se aleja de
las clásicas filosofías que dan vida a un museo. Su existencia se
debe a la fábrica de muebles Vitra y allí, al lado, a las afueras de
la localidad alemana de Weil am Rhein, se ha enclavado también la
colección como suelen situarse las empresas.
Todo comenzó cuando, a la muerte de Willi
Fehlbaum –fundador en 1934 de la compañía suiza– le sucedió en 1977
su hijo Rolf. La fábrica siempre había dado prioridad a la estética
de sus muebles (principalmente de oficina) y Rolf Fehlbaum se
obsesionó con unir funcionalidad y belleza, fascinado por las
creaciones de diseñadores como Charles y Ray Eames o George Nelson.
Silvia Román, periodista, recoge en este
número la evolución del museo y presenta las joyas del centro. En un
segundo artículo, explica el proceso de conservación y restauración
de algunas de las obras expuestas fabricadas en plástico, cartón y
espuma de poliuretano, para intentar evitar su destrucción.
|