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Oteiza ya está en el
Guggenheim. El que es considerado por muchos como el artista más
genuinamente vasco ya está en el museo más emblemático de Euskadi.
Un año después del fallecimiento del escultor guipuzcoano y al cabo
de siete de la inauguración del Guggenheim, el edificio de Frank O.
Gehry acoge por primera vez una amplia retrospectiva del patriarca
de la cultura vasca.
El majestuoso edificio
bilbaíno –en el que el escultor de Orio dijo que no expondría nunca,
tras ser relegado su proyecto para el antiguo inmueble de la
Alhóndiga de la capital vizcaína por el de Gehry– alberga ahora
buena parte de su producción.
La exposición Oteiza: mito
y modernidad reúne unas 140 esculturas procedentes de museos y
colecciones particulares, además de 43 dibujos y collages,
pertenecientes a la Fundación Museo Jorge Oteiza –como la mayoría de
las esculturas– y que nunca antes habían sido expuestos al público.
La muestra –que se puede
ver desde el 8 de octubre al 9 de enero– está organizada con un
criterio que sigue su proceso experimental, con el objetivo de
plasmar la evolución formal y conceptual del artista.
El escultor Txomin
Badiola homenajea con un artículo en este número al artista
vasco, del que explica su idea y visión de la “Escultura”, y Juan
José Mateos informa las características de la muestra organizada
ahora en el Guggenheim.
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