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Museo
de Bellas Artes de Asturias, tradición y vanguardia
En apenas veinticinco años, se ha
convertido en un centro de referencia entre los museos españoles.
Sus salas recorren la historia del Arte, desde la Edad Media a la
actualidad. Ahora, afronta una ambiciosa ampliación.
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El
Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, es, seguramente, el
caso más admirable de la historia reciente de nuestras instituciones
museísticas. Si se repasa la Historia y Guía de los Museos de
España, de J. Antonio Gaya Nuño, en su edición revisada de 1968, tan
sólo figura en la capital asturiana el Museo Arqueológico
Provincial, ciertamente importante, y el de la Cámara Santa. El
Museo de Bellas Artes no existía.
Hoy, ocupa dos palacios de los siglos XVII y
XVIII y están en curso obras de ampliación que duplicarán su
superficie, tiene inventariados no menos de mil cuatrocientos
treinta y ocho cuadros, ciento ochenta esculturas y piezas de artes
decorativas, publica trabajos de investigación, realiza exposiciones
y organiza conferencias. Es un admirable ejemplo de museo vivo,
pues, además, cuenta con un departamento pedagógico modélico.
Como es lógico, una importante sección de las
colecciones está dedicada a la pintura asturiana, con obras que
llegan hasta la más radical actualidad, constantemente ampliada por
compras y donaciones, e incluye salas monográficas dedicadas a
Evaristo Valle y a Nicanor Piñole. La verdadera importancia de sus
colecciones estriba en el Arte antiguo, especialmente español, pero
también flamenco e italiano.
Alfonso E. Pérez Sánchez cuenta en este número la realidad
actual del Museo, “uno de los más vivos del panorama nacional”, y
ofrece todos los datos útiles para visitar el centro, que conserva
también una colección de casi dos mil dibujos, desde el siglo XVII
hasta la actualidad.
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