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Pocas
exposiciones de Arte contemporáneo nos ofrecen en realidad algo
nuevo sobre lo que pensar. “La mujer, metamorfosis de la
modernidad”, que se presenta en la Fundació Miró, en Barcelona, es
una de esas raras excepciones. Organizada por la historiadora
francesa Gladys Fabre, esta muestra colectiva de mujeres artistas de
diferentes generaciones y diversas culturas nos proporciona una
argumentación original y convincente, según la cual la sensibilidad
femenina es la fuente de las transformaciones artísticas más
importantes desde el modernismo hasta el postmodernismo.
Barbara Rose analiza en este número, en un sorprendente artículo, los intereses
divergentes de los artistas masculinos y femeninos. Mientras para el
artista varón, la cuestión era imaginarse la otredad de la mujer,
para las mujeres el interés principal es, inevitablemente, la
naturaleza de la identidad femenina en su múltiples manifestaciones
físicas y psicológicas. Mientras que la visión masculina es la de
una otredad ajena y seductora, las propias mujeres se centran en la
identidad individual.
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