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Este mes de febrero se
celebra el centenario del nacimiento de El Puente. Kirchner, Heckel,
Schmidt-Rottluff y Bleyl eran sólo cuatro estudiantes de
arquitectura en Dresde cuando un buen día de 1905 decidieron romper
con las reglas del Arte convencional para convertirse también ellos
en el puente entre el Arte y la sociedad. Pusieron especial énfasis
en la utilización del color y en el tratamiento de la forma
descompuesta en planos angulosos y dislocados de clara influencia
africana y predicaron la vuelta a la naturaleza y a lo primitivo.
Era 1905 y acababa de nacer el expresionismo alemán.
Mientras en Alemania se
preparan para celebrar este centenario por todo lo alto, el Museo
Thyssen se adelanta a todos y puede presumir, con todo derecho, de
organizar la gran muestra del año de El Puente que, como ya es
habitual, en Madrid se reparte en dos sedes (el Museo Thyssen y la
Fundación Caja Madrid). Después viajará al remozado Museo Nacional
de Arte de Cataluña y, finalmente, a Berlín. Para nosotros, ésta es
la gran exposición del mes y a ella dedicamos nuestra portada y un
amplio espacio en este número.
Delfín Rodríguez,
catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de
Madrid, presenta en este número los detalles de la exposición y
explica el nacimiento, simbolismo y repercusión de un movimiento que
conmocionó la evolución del Arte contemporáneo a comienzos del siglo
XX. En un segundo artículo, Javier Pérez Segura traza los
perfiles de aquellos “cuatro amigos” de Dresde que lograron crear un
nuevo lenguaje pictórico, que les permitió expresar nuevas ideas
acerca de la sociedad y el individuo de su tiempo.
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