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En 1999, Steve Dietz, entonces responsable del
área de Nuevos Medios en el Walker Art Center de Minneapolis (EE. UU.),
afirmó en un ensayo que no había habido hasta ese momento “artistas
en Internet extraordinariamente buenos”. Seis años después, el
artista francés Nicolas Clauss (París, 1968) vuelve a contradecir
doblemente la afirmación de Dietz, realizada apenas diez años
después de la invención de la Web.
Su obra más reciente, De l’art si je veux (Arte
si quiero), nos muestra que el llamado net art es capaz, no sólo de
crear potentes metáforas visuales, sino de fomentar la creatividad y
estimular el interés por el Arte tradicional en las nuevas
generaciones.
Clauss, obtuvo el año pasado una residencia
temporal como artista en el centro L’ Espal de la ciudad de Le Mans,
en el Valle del Loira. Allí tuvo la oportunidad de trabajar, en su
taller multimedia, con un grupo de ocho adolescentes de un barrio
obrero, con quienes se puso a la tarea de descubrir y debatir las
obras de importantes creadores del siglo XX.
Marcel Duchamp, Francis Bacon, Edvard Munch, Jean-Michel Basquiat,
Jake y Dinos Chapman, Daniel Spoerri, Maurizio Cattelan... son
algunos de los artistas cuyas obras analizaron los jóvenes.
Juan Gonzalo, periodista, informa en este
número de los detalles del proyecto y anuncia la séptima edición del
festival sevillano de creación audiovisual Zemos98.
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