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Patrimonio
Nacional ha organizado la exposición Vestiduras ricas. El Monasterio
de Las Huelgas (1170-1340), aprovechando las obras de ampliación y
remozamiento del espacio dedicado a Museo de Telas en el cenobio
burgalés. Pero no se trata simplemente de facilitar la contemplación
de unas piezas singulares, sino de establecer una dinámica de
relación entre las telas de Las Huelgas, que se exponen y otras
coetáneas suyas, que completan y enriquecen su visión, a lo que
atiende, asimismo, la aportación de objetos de distinta índole y
naturaleza, como esculturas y miniaturas. La muestra, que puede
visitarse en las salas de exposiciones temporales del Palacio Real
de Madrid, versa, por tanto, sobre telas, pero no se limita a ellas,
ni se reduce a un mero muestrario como el que pudiera desplegar en
el pasado un viajante de pasamanería.
El propio título de la
exposición perfila de suyo ciertos aspectos de su contenido: una
cronología (1170-1340), una vinculación (el Monasterio de Las
Huelgas) y el carácter dominante de los objetos (vestiduras ricas).
El empleo de estos vocablos, “vestiduras ricas” –y no el de otros
más genéricos, como los de tela o tejido–, nos indica que las telas
aquí reunidas han sido seleccionadas en cuanto prendas de vestir de
fina labor, reflejo de una condición social, función y ornato de
determinados actos y lugares. La exposición tiene así un itinerario,
que arranca de la indumentaria del Rey, familia real y otros
estamentos (con un apartado dedicado a las ropas episcopales), pasa
a la celebración de la Muerte, expresada en ornamentos, ritos,
atuendo y sepulcros y termina con el testimonio de códices
relacionados con el Monasterio y su exaltación a través del conocido
como Estandarte de Las Navas, que da a la despedida un cierto aire
triunfal.
Jesús Mª Caamaño Martínez
cuenta en este número la historia del Monasterio, fundado por
Alfonso VIII y su mujer, Leonor de Inglaterra, y concebido a su vez
como Panteón Real, y explica los distintos apartados de la
exposición.
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