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Xochipilli, Príncipe de las Flores
En el Arte del México Precolombino, la
escultura tallada en rocas de extrema dureza de origen
volcánico, como lo son la andesita y el basalto, caracterizó
las expresiones plásticas de la época azteca, cultura que tuvo
su tiempo de esplendor en el siglo XV de nuestra era. Aquel
momento histórico que, junto al poderío militar que llevó a
sus ejércitos victoriosos hasta los más lejanos confines del
México antiguo, fue testigo del extraordinario desarrollo
técnico y artístico que alcanzaron los escultores de la época,
quienes recrearon la figura humana con gran naturalismo,
dejando a la posteridad los más exquisitos ejemplos de este
Arte nuevo que engalanó las principales capitales del Imperio
Azteca.
La escultura del dios Xochipilli es una
de las piezas más bellas de este período. Personificación de
la fuerza regeneradora de la naturaleza, la imponente
escultura de este dios azteca, patrono de la música y de la
danza, es una extraordinaria muestra de la perfección
alcanzada por el Arte mexica. Felipe Solís, director
del Museo Nacional de Antropología, México D.F., ensalza en
este número sus características estéticas.
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