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La conversación incesante
Celebra el Círculo de Bellas Artes de
Madrid sus ciento veinticinco años de existencia, “una de las
instituciones culturales –en palabras del comisario de la
muestra, Delfín Rodríguez– más prestigiosas de la ciudad y
que, su ya larga, compleja y rica trayectoria, ha constituido
una especie de ventana y espejo del crecimiento metropolitano
y cosmopolita de la capital en uno de los períodos más
convulsos y apasionantes de la misma historia de España.
Ventana, es decir, un lugar desde el
que mirar con cierta distancia, primero aristocrática y
burguesa, después, sobre todo en los últimos veinticinco años,
con ánimo de saltarla para estar en las cosas de la ciudad,
sin distancia; pero también un espejo, y esa condición no ha
cambiado nunca: un espejo en el que se han podido ver o mirar
el arte, la cultura y la tertulia, el ocio y la lectura, la
conversación y los sonidos, musicales o dichos en un escenario
o en una pantalla, en el que nos hemos mirado, aun
inadvertidamente, simplemente al pasar frente o al lado del
Círculo de Bellas Artes”.
Con motivo del 125 aniversario,
Fernando Castro Flórez detalla los pormenores históricos
de una institución que se ha convertido en un centro de
referencia dentro de la cultura española, dando espacio a los
creadores más importantes de nuestro tiempo, ya sean poetas,
autores teatrales, ensayistas y, por supuesto, artistas
plásticos.
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