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Sobre el Arte español del
siglo XIX parece pesar una verdadera maldición. No sólo ha gozado
tradicionalmente de escasa consideración (las historias del Arte
liquidaban esta época en pocas páginas), sino, lo que es todavía
peor, de poco respeto por parte de las instituciones museísticas.
Pero hay más: si alguien, ahora mismo, quisiera contemplar en Madrid
algunas de sus grandes obras, lo tendría sencillamente imposible, ya
que buena parte de la pintura española del siglo XIX duerme en las
bodegas del Museo del Prado desde hace ocho años. Exactamente el
tiempo que lleva en obras el Casón del Buen Retiro, una restauración
que parecía de puro trámite y que ya se ha engullido, de momento, 36
millones de euros. Y menos mal que no se ha caído el edificio, cosa
que estuvo a punto de suceder, según dicen los pocos que saben algo
de esta obra pública que avanza (?) rodeada del más absoluto
secretismo.
Nuestra pintura del XIX
está gafada. Para empezar, suele decirse con cierta frecuencia no
exenta de frivolidad que entre Goya y Picasso, el vacío. Es cierto
que nuestro siglo XIX no fue una época de grandes creadores, pero
tuvimos a Vicente López, Fortuny, Madrazo, Rosales y Sorolla, por
citar sólo algunos. Ninguno de ellos fue, quizá, un Manet, pero al
fin y al cabo tampoco nuestro XIX fue precisamente el mejor siglo de
nuestra historia. Las colecciones del XIX, además, han sufrido
durante muchos años unos vergonzosos desplazamientos a la espera de
una ubicación definitiva. Y cuando, por fin, habían engrosado las
colecciones del Museo del Prado y encontrado acomodo en el Casón se
ven obligadas a padecer la crueldad de una rehabilitación
interminable del edificio. A día de hoy, hay que convenir que el
Arte español del siglo XIX no sólo es un Arte maldito: es,
sencillamente, un Arte “invisible”.
¿Se podía haber hecho algo
más? Sin duda. ¿Por qué, por ejemplo, aprovechando las obras del
Casón, a nadie se la ha ocurrido que era un buen momento para
realizar exposiciones temporales con estos fondos?
En el número de abril, “Descubrir
el Arte” trata de reconstruir las aventuras y desventuras de
este legado artístico español, condenado tradicionalmente a ser el
“patito feo” de nuestro Arte.
Francesc Fontbona
analiza cómo el siglo XIX, hasta hace poco considerado simplemente
como el “siglo pasado”, empieza a ser apreciado como un siglo
crucial, en el que el mundo cambió como pocas veces antes. Helena Pérez
y Arturo Arnalte
reconstruyen las obras millonarias de rehabilitación que se realizan
en el Casón del Buen Retiro desde 1997 y entrevistan a Miguel Zugaza ,
director del Prado, que explica sus planes para las colecciones de
pintura del siglo XIX que llevan ocho años ocultas. Y
Carlos Reyero
presenta las joyas emblemáticas de la pintura del XIX escondidas en
los fondos del Museo.
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