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El profusamente citado Manifiesto Cyborg de
Donna Haraway fue publicado inicialmente en la revista Socialist
Review, en 1985. En él, la bióloga y profesora de la Universidad de
California afirmaba que “las dicotomías entre mente y cuerpo, animal
y humano, organismo y máquina, público y privado, hombres y mujeres
(...) están todas siendo cuestionadas ideológicamente”.
Una década más tarde, el grupo australiano VNS
Matrix y la inglesa Sadie Plant ya utilizaban el concepto de
ciberfeminismo, que dio nombre al primer encuentro internacional en
la Documenta X de Kassel, en 1997.
Ahora, veinte años después del manifiesto de
Haraway, un ambicioso proyecto multidisciplinar del Reina Sofía y el
Instituto de la Mujer revisa las aportaciones de varias olas de
teorías feministas y denuncia la violencia sexista como legado de
una visión históricamente deformada de la mujer.
Con el título de “Cárcel de amor. Relatos
culturales sobre la violencia de género”, el Reina inició en abril
un ciclo itinerante de proyecciones de cine y de vídeo, al que
acompañan un libro que hace las veces de ensayo y catálogo, una
acción de Angélica Liddell, un programa de conferencias y talleres y
una retrospectiva histórica de Net Art comisariada por Remedios
Zafra. Juan Gonzalo, periodista, examina en este número los detalles
de la iniciativa.
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