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“Un
museo cerrado, con 1.800 óleos, 300 esculturas, 1.200 objetos de
Arte y más de 4.000 dibujos, fechados desde el Renacimiento, no sólo
puede prestar las 68 pinturas, dibujos y esculturas que expondrá
desde el 19 de abril la sala BBVA de Madrid, sino que, además, con
esos préstamos, promueve su nombre, que es también su marca”. Michel
Hilaire, conservador jefe del Museo Fabre, de Montpellier y
comisario, junto con su par del Prado, Juan J. Luna, comentó así la
muestra de uno de los más importantes museos de Francia, en obras
desde 2003 y que el año próximo abrirá “totalmente renovado”.
A Madrid, el Fabre llega con mucha pintura
francesa: Poussin, Bourdon, Ranc, Vernet, Ingres, Delacroix, Courbet,
Monet, Morisot, Degas y por supuesto, François-Xavier Fabre, pintor
y mecenas. En efecto, gracias a él existe este museo. Artista de la
región (Montpellier es la capital administrativa del Languedoc,
ciudad de fuerte tradición artística y cultural, cuna, entre otras
figuras del Medievo, de Arnau de Vilanova), Fabre, formado en París
y luego en Italia, gran premio de Roma en 1787, legó en 1825 sus
colecciones –cuadros antiguos y modernos, libros, estampas y
dibujos– para que su ciudad tuviera un gran museo.
En la exposición madrileña, los pintores galos estarán en buena
compañía: obras maestras de Rafael, Zurbarán, Ribera, Bernini,
Veronés, Rubens, para subrayar –con representación de las escuelas
italiana, flamenca, holandesa, española y dos piezas de pintura
inglesa y alemana– “la vocación europea de las colecciones de un
museo nacido modestamente, como entidad municipal, gracias al envío
de treinta obras, desde París, a comienzos del siglo XIX”.
Óscar Caballero presenta la colecciones
del Fabre, considerado hoy una de las mayores del país, y los planes
de restauración del centro, que permitirán duplicar en 2006 su
superficie expositiva.
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