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Retrato de un joven orante
Hay pocos géneros pictóricos que sean
tan difíciles de interpretar como el retrato. No quizá para el
espectador, pero sí para el historiador del Arte. Es un ser
humano lo que se nos representa, la particularidad de un
semejante, al que el pintor parece conocer mejor que a sí
mismo, y mejor también que nosotros nuestra propia
individualidad.
Javier Arnaldo, conservador-jefe
adjunto del Museo Thyssen Bornemisza de Madrid, destaca en
este número las cualidades de “Retrato de un joven orante”, un
ejemplo magistral de este género. El cuadro, que en su momento
debió formar parte de un tríptico religioso, es un ejemplo de
la maestría alcanzada por el artista flamenco.
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