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La peregrinación de Nefertiti
Tell el-Amarna, Egipto Medio, en la
casa de Tutmosis, quien fue el escultor de la Corte de los
faraones Akhenatón y Nefertiti, día 6 de diciembre de 1912. A
fines de la jornada, el griterío de los obreros y el aviso de
que un hallazgo fuera de lo normal acaba de producirse en el
campo de excavaciones despertó de su siesta a Ludwig Borchardt,
el arqueólogo que por entonces encabezaba los trabajos de la
Deutsche Orient-Gesellschaft en Egipto.
El jornalero Mohamed Ahmes es-Senussi
había comenzado a desenterrar una cabeza de una estatua que se
hallaba boca abajo, en medio de un campo de cascotes. Así daba
comienzo, unos 3.250 años después de sepultada, una nueva
etapa en la historia del que es quizás el retrato más famoso
de Egipto, por no decir del mundo entero, el busto coloreado
de la reina Nefertiti, que hoy día se puede admirar en la
ciudad de Berlín.
A la espera de su definitivo
emplazamiento en el Neues Museum de la capital alemana, donde
se mostró por primera vez al público, en 1923, el célebre
busto vive su último traslado. En estos momentos protagoniza
una gran exposición en el Kulturforum de Berlín. José
Jacobo Storch de Gracia cuenta en este número la historia
de uno de los iconos de la belleza universal, su elaboración y
descubrimiento, y los sucesivos traslados y emplazamientos que
ha conocido desde entonces.
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