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“Se convoca a todos los artistas, diseñadores,
traficantes de píxeles...”. Con este título tan sugerente dio a
conocer el artista estadounidense Corey Eiseman una iniciativa
pensada para estimular la creatividad de los emuladores de Hamilton,
Rodchenko y Renau: kollabor8 (kollabor8.toegristle.com/), una
galería de collages digitales basada en la intervención de los
usuarios.
Como su propio nombre sugiere, esta exposición
muestra una serie de secuencias o cadenas (una denominación que
recuerda, metafóricamente, a las cadenas de montaje fabriles), en
las que cada operario modifica una imagen propuesta para crear una
nueva versión retocada, que pasa así a ser la base de una nueva
modificación. Las sucesivas variaciones de la obra forman una
especie de collage evolutivo, donde se pueden apreciar los
diferentes estilos de los artistas participantes.
En el centenar de cadenas visuales generadas con
las contribuciones de más de 70 artistas diferentes hay muchas obras
del propio Eiseman, quien, cuando empezó a trabajar con este tipo de
obras en 1999, afirmaba al respecto que “el collage derivativo
presenta el concepto de finalidad, en el sentido de terminación de
una obra, como ilusión. Realmente, hace lo mismo con el concepto de
autoría. Si bien los artistas individuales pueden reclamar su
autoría de imágenes concretas, todas siguen, en gran parte, un
producto de la decisión del grupo de trabajar en común”. El
periodista Juan Gonzalo informa en este número de los
detalles del proyecto.
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