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La cerámica de Iznik
Cuando se habla de la
manifestación cerámica otomana por excelencia, la referencia no
puede ser otra que la de las producciones salidas de los
innumerables hornos de la ciudad de Iznik, nombre que le fue dado a
la antigua Nicea, tras ser conquistada, en 1331, por los turcos
otomanos en su expansión hacia la formación de ese gran Imperio,
cuya capital habría de ser la ciudad de Constantinopla, también
renombrada, en 1453, con el topónimo de Estambul.
Deslumbrada por la
perfección técnica y la belleza de la porcelana Yuan y Ming, la
Corte otomana impulsó en la antigua Nicea talleres cerámicos que
rivalizaran con ella, y sus obras fueron muy codiciadas en
Occidente. Antonio Perla cuenta en este número las
características y el modo de elaboración de estas preciadas joyas.
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