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Betsabé en el baño
A lo largo de toda su carrera,
Rembrandt demostró una extraordinaria capacidad para
involucrar en sus obras su mundo afectivo y sus experiencias
personales, y utilizarlos como instrumentos que enriquecen el
significado de las narraciones. Uno de esos casos es este
cuadro, en el que los sentimientos que le inspiraba Hendrijke
Stoffels, la mujer con la que compartió las últimas décadas de
su vida, le sirven para construir uno de los cuerpos desnudos
más conmovedores y llenos de emoción de la historia de la
pintura y para transmitir toda la tensión, el deseo y la
tragedia que encierra la historia de David y Betsabé.
Javier Portus, conservador del Museo del Prado, escribe en
este número sobre las características y la historia de su obra
de arte favorita.
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