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Ouka Leele. ¡Ay esa musa!

Nada más recibir el Premio Nacional de Fotografía 2005, Ouka Leele abre las puertas de su estudio a Descubrir el Arte, para descifrar las claves secretas de su álbum más íntimo.

 

Ouka Leele. ¡Ay esa musa!Bárbara Allende nació en la esquina de la Gran Vía con la calle de la Montera, una encrucijada entre dos mundos que afectó desde pequeña a su visión de la vida. Desde su balcón, veía la marquesina de la Red de San Luis, que se le antojaba una puerta simbólica de entrada al infierno, un descenso al corazón de la tierra, que vivía como si protagonizara la peripecia de un cuento infantil. A su izquierda, se extendía la calle de las prostitutas, el mundo de la marginación, la sordidez y la pobreza; a la derecha, una avenida señorial, de tiendas elegantes y pisos de lujo. Para aquella niña, esa esquina se convirtió en el centro del Universo, como lo había sido la estación de Perpiñán para Pablo Picasso.

Su educación artística se concretó en la escuela Foto Centro, donde enseñaban Pablo Pérez Míguez y otros fotógrafos célebres, aglutinados en torno a la revista Nueva Lente. Como bagaje, aportaba sus clases de dibujo a carboncillo, una formación que sus compañeros desdeñaban por demasiado clásica, pero a la que está agradecida porque le permitió aprender las técnicas del claroscuro y del volumen y que ayudan a explicar su concepto de la fotografía: “Es dejar que dibuje la luz, partir de una grisalla sobre la que luego pinto”.

Después, Barcelona proporcionaría a su formación plástica el rigor técnico que acompañaba a un mundo artístico, por entonces mucho más purista y exigente que el de Madrid.

Cumpliendo los ritos de paso de su generación, vivió también en Nueva York, pero el Manhattan de 1980, en lugar de resultarle fuente de inspiración, le apabulló y a los pocos meses regresó a Madrid, a la que encontró en la plena efervescencia de la Movida. Bárbara se transformó en Ouka Leele y sus fotografías pintadas, en algunos de los iconos históricos más representativos y celebrados de ese momento.

Ouka Lele, último Premio Nacional de Fotografía, abre las puertas de su estudio en este número a Descubrir el Arte, para descifrar las claves secretas de su álbum más íntimo. “Al principio, alguna gente se burlaba de mi obra”, se confiesa, “diciendo que no hacía verdaderas fotos, pero precisamente por eso luego he servido de puente entre los dos artes: fotografía y pintura. Cuando expuse en el MEAC, mi obra sirvió para que la fotografía entrara conmigo en el museo”. Un éxito por el que sintió un “miedo horrible”, que la impulsó a esconderse durante un tiempo.






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