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Dinero a espuertas
El mercado de subastas bate marcas. La
obra Cristo, el varón de los dolores, de Bartolómé Esteban
Murillo, se vendió en la sede londinense de Christie’s el
pasado diciembre por algo más de 3,6 millones de E, fijando un
nuevo récord mundial para el artista. La casa británica Morton
& Eden anuncia la venta de una medalla de Alberto Durero por
294.000 E, cuando el precio estimado era de entre 100.000 y
150.000 E. Un conjunto de estatuas del Antiguo Egipto se
adjudica en Nueva York por algo más de 2,2 millones de
dólares, un montante extraordinario para una antigüedad de
estas características. En París, un comprador anónimo paga
86.400 E por un trabajo del español Ramón Pichot, Scène de
cabaret (1900), marcando un hito en su cotización, y Artcurial
anuncia tres nuevos récords mundiales para obras de tres
artistas contemporáneos, entre ellos Eduardo Chillida, del que
la casa francesa vende una escultura del año 1984 por casi
208.000 E, cuando estaba estimada entre 60.000 y 80.000 E...
El precio de las obras del escultor vasco se ha duplicado
desde su fallecimiento, según un estudio de la gestora de
patrimonios Triple A Capital Partners. Desde 2000, sólo tres
de las veintisiete esculturas del artista que han salido a la
venta se han quedado sin comprador.
El mercado de subastas rompe sus propios límites y España
pelea por no quedarse atrás. Óscar Medel recoge en este
número los últimos movimientos del sector y anticipa las
próximas convocatorias que se van a celebrar en España. En un
segundo artículo, Glòria Cid comenta la subasta de la
colección de arte del príncipe Henry, duque de Gloucerter
(1900-1974), que tendrá lugar en Londres a finales de mes.
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