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Made in Talavera
Resulta
evidente y es fácil de constatar cómo, en el pensamiento y el
lenguaje popular, el nombre de Talavera (por la ciudad de
Talavera de la Reina) ha venido siendo, desde tiempos
pretéritos, sinónimo de cerámica. Desde luego, no es un
fenómeno nuevo, por lo que no nos ha de extrañar, aun hoy en
día, que para referirse a una pieza cerámica, sea de donde
sea, nos digan que se trata de una cerámica de Talavera, sin
mayores averiguaciones sobre su verdadera procedencia.
Tanto a nivel
nacional como internacional, entre los siglos XVI y XVIII, la fama
de la cerámica de Talavera fue tal –unida a su tremenda capacidad
productora y exportadora—, que la simple referencia a una Talavera,
ya daba a entender que se estaba hablando de una vajilla de loza,
preciada y dotada de un magnífico vidriado (al menos como principio,
aunque no siempre se cumplía).
Antonio Perla
desentraña en este número la historia y peculiaridades de esta
cerámica singular.
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