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El llamado Movimiento Moderno que surge
después de la Primera Guerra Mundial, liderado por figuras
como Le Corbussier, Fernand Leger y los miembros de la Bauhaus,
que revolucionaría tanto el mundo de la arquitectura como las
vanguardias artísticas de la entreguerra, estaba basado en la
idea de que el mundo debía ser repensado y reconstruido de
nuevo. Leila Crewn repasa la exposición del londinense
Victoria & Albert Museum titulada Modernism: designing a
new world 1914-1939, que resalta el pensamiento utópico y
el contexto de regeneración que compartían los varios
movimientos de la época.
La exposición, dividida en
nueve secciones, examina la ideología detrás de las corrientes
artísticas de este periodo, que se centraron sobre la labor social y
la utilidad del arte. La Bauhaus alemana, fundada por Walter Gropius,
defendía, por ejemplo, la nula distinción entre las artes y su
función social, además de promover nuevas formas de convivencia
social y cooperación entre alumnos y profesores. Otros movimientos
tales como el constructivismo, el suprematismo ruso y, el
racionalismo buscaban a su vez diversas formas de reformar la
sociedad. Esta ambiciosa exposición repasa los grandes
acontecimientos artísticos de la época, esenciales para entender el
Movimiento Moderno, tal como la exposición de Stuttgard de 1927, y
da entrada a otros géneros de gran importancia tales como el cine y
el teatro. También resaltan en la exposición una extensa colección
de sillas, objetos de diseño populares por su relativo bajo coste, y
el análisis de otras áreas del movimiento, tal como las diferentes
alianzas entre el arte y en la política en los diversos piases
europeos, y la importancia concedida a la salud, y a la naturaleza
por algunos artistas.
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