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Museo Frieder Burda, una joya en Baden-Baden
Situado en el corazón de la Selva Negra, el
museo levantado por el arquitecto Richard Meier alberga la colección
de Frieder Burda, heredero de una inmensa fortuna, que invirtió en
una pasión incontrolable: el arte.
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La
ciudad-balneario de Baden-Baden, en plena Selva Negra alemana,
carece de las tradicionales tosquedades teutonas y exhibe hasta la
perfección unas calles y plazas impolutas, unas tiendas con las
mejores firmas y una población que cuida con esmero su imagen y vida
cultural. De ahí que albergue el teatro más grande del país y que
uno de los marchantes más importantes de la República Federal,
Frieder Burda, decidiera construir un selecto museo que acogiera su
colección de arte moderno y contemporáneo en el corazón de esta
tranquila y selecta localidad.
El Museo Burda (o Colección Frieder Burda)
comenzó a gestarse en la cabeza de este marchante de 68 años no hace
mucho tiempo. Exactamente, en mayo de 2002, Frieder Burda decidió
que era el momento de hacer pública su colección y tomó un avión
rumbo a Nueva York, donde entró en el despacho del arquitecto
Richard Meier y le espetó: “¡Richard, ayúdame! Constrúyeme un museo
en Baden-Baden”.
Seis semanas después, Burda regresó a la ciudad
de los rascacielos y se encontró con que el afamado arquitecto le
tenía preparado su museo.
“Podríamos decir que es una gran villa, o una
joya en el parque de Baden-Baden”, mantiene el propio diseñador, que
ya ha levantado otros conocidos centros, como el Getty Center de Los
Ángeles o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.
Recién inaugurado el pasado mes de octubre y con
1.000 metros cuadrados de espacio de exhibición, el Museo Burda
destaca por su blanco apagado (típico de las construcciones de Meier),
su agradecida luminosidad (al ser la mayor parte de él cristal) y su
contacto directo con la naturaleza, pues, al ser tan visible desde
dentro como desde fuera, los árboles y vegetación de la Avenida
Lichtentaler (en la que se yergue) se funden con el visitante y las
580 obras que forman la colección. Silvia Román recorre sus
instalaciones en este número y presenta sus piezas más importantes.
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