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El
primer museo de arte contemporáneo de Luxemburgo (Mudam: Musée d’Art
Moderne Grand Duc Jean) abri el 1 de julio. Pero –prudencia
luxemburguesa obliga– hace ya cinco años que trabaja. Por eso nace
con colección: 230 obras; más de cien artistas internacionales. Como
su arquitectura –un edificio de 10.000 m2, la mitad para
exposiciones– la firma el chino-norteamericano Ieoh Ming Pei
(ochenta y nueve años; autor del Grand Louvre y proyectos en todo el
mundo), y su directora es la francesa Marie-Claude Beaud (ex alma
mater de la Fundación Cartier), el bebé tiene la edad de la razón. Y
tanto su colección –obras de Txomin Badiola y Joan Hernández Pijoan,
por España– como la exposición inaugural (ELDORADO: con los
españoles Javier Vallhonrat y Fernando Sánchez Castillo) son bazas,
para el ex primer ministro del país, Jacques Santer, de su voluntad
política: “Convertir a Luxemburgo, considerada en la década de los
ochenta como una capital europea de las finanzas, en metrópoli
cultural”.
Presidente hasta 2010 del Consejo de
Administración del Museo, Santer, sesenta y nueve años, ex
presidente también de la Comisión Europea, aprovechó el boom
económico de su país para lanzar un ambicioso programa de
infraestructuras culturales, del que este Mudam (aprobado por Ley en
1997) es el eje. El nombre completo, homenaje a los veinticinco años
de reinado del Gran Duque, cedió a la sigla. Sobre todo cuando el
artista francés Claude Closky la convirtió en dirección de un portal
(www.mudam.lu), que la comunidad artística internacional se apropió,
en cuanto Beaud movió ficha.
Porque, con la libertad que le dan sus sesenta
años, a la directora le apasionan por igual el arte contemporáneo y
las artes aplicadas, la historieta y el grafismo, la arquitectura y
la música, la moda y (“muy especialmente”) la fotografía. Según
Beaud: “En arte no hay jerarquías. Ninguna disciplina es más
importante que otra. El arte es una cierta visión del mundo; un
distanciamiento poético. La única jerarquía la establece la calidad
de las ideas”. Y esta premisa es la génesis del Mudam: “Además de un
espacio de conservación y exposiciones, un museo es un centro de
vida cultural. Deben privilegiar los intercambios y la comunicación
artística. Y sensibilizar al gran público con el arte
contemporáneo”.
El término clave es “Be the artist’s Guest” o
cómo descentralizar las decisiones: los propios artistas y/o el
público son comisarios de algunas muestras. De hecho, la primera
exposición parte de “la libertad otorgada a diseñadores y artistas
plásticos para ocupar e interpretar los espacios normales de
exposición. Pero también los espacios públicos funcionales, la
recepción, el café, las tiendas, el auditorio. Y los de tránsito:
Grand Hall, Foyer”. Bautizada ELDORADO (“país de delicias en el que
abundan las riquezas”), la primera muestra pretende configurar “un
panorama rico y sorprendente del arte actual. Naturalmente presenta
el museo, con una selección de sus tesoros. Pero también encargó
nuevos proyectos a una veintena de artistas”. Óscar Caballero
detalla en este número las piezas de la exposición inaugural y
presenta los tesoros de la colección del MUDAM.
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