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“¿Qué
pinta un minarete islámico en la Plaza de San Pedro? ¿Qué tiene que
ver la Piedad de Van Dyck con la Guerra de las Galaxias? ¿En qué se
parece la sórdida prisión estadounidense de Abu Ghraib a un
Caravaggio?
El grupo de artistas rusos AES+F tiene la
respuesta al enigma estético de la posmodernidad. Como su propio
nombre indica (el acrónimo AES+F es la suma de las iniciales de sus
apellidos), su filosofía de trabajo es el sincretismo.
Sin embargo, bajo la ensaladilla rusa de
estilos y técnicas que se cuecen en el taller de AES+F subyacen
metáforas globales de la condición humana más allá del siglo XXI.
“Nos gusta jugar con las obsesiones de la sociedad, tales como los
niños y su inocencia, hoy tan cuestionada”, explica Tatiana
Arzamasova a Descubrir el Arte en su estudio moscovita de la calle
Vavilova.
Comprendidos entre los artistas rusos
contemporáneos con más proyección internacional, Tatiana Arzamasova
(1955), Lev Evzovich (1958), Evgueni Sviatski (1957) y el fotógrafo
Vladimir Fridkes (1956) llevan más de diez años cuarteando la
realidad y recomponiéndola en mosaicos fotográficos gracias al
zurcido invisible de la informática.
En septiembre envolverán al público madrileño
con su último proyecto Last Riot (El último motín), una serie de
gigantescos panoramas de 20 x 5 metros donde jóvenes poseídos como
por una especie de ascetismo guerrero conforman poses colectivas
sobre el telón de fondo de paisajes virtuales que los autores
definen como “posapocalípticos”. Daniel Utrilla anticipa en
este número los detalles de la muestra, dialoga con los integrantes
del grupo y descubre su técnica de trabajo.
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