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El verdadero Código da Vinci

El Victoria & Albert Museum exhibe en Londres el Álbum de Windsor, cuajado de valiosos dibujos y notas del pintor italiano. Obras que llegaron a Inglaterra tras un misterioso viaje del Príncipe de Gales a la Corte de Felipe IV.

 

El verdadero Código da Vinci

La clave del genio de Leonardo se encuentra en sus cuadernos, en los que desentraña los secretos de la anatomía, la ingeniería, el arte… y la vida misma. Pero hay un misterio que nunca se ha resuelto: ¿cómo llegaron sus mejores dibujos al castillo de Windsor, en uno de los períodos más sangrientos de la historia de Inglaterra? ¿Los introdujo clandestinamente el rey Carlos I? ¿O fue el pintor Rubens?

Éstos son los datos: un príncipe (Carlos I) llega a Madrid en el siglo XVII en busca de novia (que no encuentra), cuando regresa a su país (Inglaterra), un famoso pintor (Rubens) le ayuda a llevarse (¿regalado, comprado?) un libro misterioso lleno de dibujos y anotaciones. ¿El autor de este libro? Leonardo da Vinci. A la muerte de Carlos I este códice permanece olvidado durante siglos. Hoy es el tesoro más preciado de la Colección Real Británica, es conocido como el Álbum de Windsor y ahora mismo protagoniza una exposición en el Museo Victoria & Albert de Londres.

Durante siglos, este objeto permaneció olvidado. La guerra y el fuego lo devastaron todo a su alrededor y hubieran debido destruirlo. Pero sobrevivió y guardó seguro su valioso contenido, hasta el día en que volvió a ver la luz. Desde ese momento, su suerte estaba echada.

Este volumen vacío es una clave del misterio que he venido a resolver. La joya de la Colección Real Británica es una recopilación de unas 600 hojas con dibujos y notas de Leonardo da Vinci. Constituyen, sin discusión, la obra de arte más importante que hay en Gran Bretaña. Es la estrella de la exposición sobre Leonardo que el V&A presenta este otoño. Pero en realidad nadie sabe cómo llegó aquí y, menos aún, a la Colección Real, que bien quisiera averiguarlo. No hay constancia de quién fue el dueño de los dibujos durante casi todo el siglo XVII, hasta la primera mención de su presencia en la Colección, en 1690, después de la cual volvieron a desaparecer hasta que fueron descubiertos en una cómoda durante el reinado de Jorge III. Descubrir el Arte dedica su portada de noviembre a este tema auténticamente detectivesco, con la reproducción de algunas de las hojas del fantástico libro.





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