Y además


Mi obra

Agenda

Subastas

Buzón de Arte

Suscripción

Archivo

Servicio de Atención al cliente

 
 


Con marca de Fábrica

Cuando los principales historiadores de finales del siglo XIX, encabezados por José Gestoso, denunciaban la situación desastrosa por la que había atravesado la industria cerámica sevillana (incluida lógicamente la de Triana), no se referían realmente a que hubieran desaparecido todos los alfares y talleres, o a que hubieran dejado de producir, sino a que hubieran desembocado en lo que ellos consideraban como producciones erráticas y absurdas. Y lo eran, no porque no tuvieran aceptación, que al parecer sí que la tenían y en bastante grado –incluso y, sobre todo, por parte de los extranjeros que visitaban la ciudad–, sino porque no respondían a un modelo estético culto, un modelo acorde con lo que desde hacía un tiempo estaba gestionándose en el resto de Europa, sobre todo en Inglaterra y Francia: el de la recuperación de la imagen del pasado considerada más floreciente, con la que establecer unas señas de identidad nacional. Antonio Perla relata en este número cómo, desde finales del siglo XIX, la azulejería sevillana experimentó un nuevo auge gracias a la producción industrial impulsada por compañías que competían buscando modelos en la antigua tradición islámica y de los artesanos trianeros.





  EN PORTADA
David Hockney, secretos al descubierto
 
 
 
  EXPOSICIÓN DEL MES
Anglada Camarasa y sus mundos
 
 
 
  FOTOGRAFÍA
Los grandes fotógrafos españoles 2
 
 
  ARTE CONTEMPORÁNEO
Jardín de un sueño
 
  CÓMIC
La nueva aventura de Tintín