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El artista alemán Wolf Vostell (Leverkusen,
1932-Berlín, 1998) acariciaba el 30 de octubre del año 1976 el
hormigón armado y el cemento que cubría el automóvil en el que había
venido desde Berlín unos días antes. Ocurría tras la terminación del
desencofrado hecho como una acción ritual que él mismo había
dirigido ante unos variopintos espectadores y en un espacio al aire
libre en plena naturaleza. Era el comienzo de un sueño surgido
cuando, dos años antes, conoció el impresionante paraje de Los
Barruecos de Malpartida de Cáceres, a 15 kilómetros de la capital
cacereña. Allí, las grandiosas peñas que forman parte de un batolito
granítico que recorre la provincia se erigen junto a una charca de
amplias dimensiones donde se ven reflejadas, siendo también base de
nidos de cigüeñas y abrigo de restos que nos llevan a la
Prehistoria.
Enfrente de las denominadas “Peñas del Tesoro”,
donde se situó el coche, y en la otra orilla de la charca que es
llamada del Barrueco de Abajo, un muro-dique la recorre y en él se
apoyan un molino y las edificaciones de un antiguo lavadero de lanas
de arquitectura tradicional.
Cuando, en 1974, Vostell vio este paraje por
primera vez, y las edificaciones de arqueología industrial, decidió
crear allí un Museo de Arte Fluxus y Happening. Un museo en íntima
comunión con la naturaleza y con aquel lugar, con sus sonidos, sus
aguas que fluyen como el espíritu Fluxus (Fluxus-Fluir) y sus
procesos orgánicos que se renuevan continuamente en el tiempo.
La primera obra instalada por Vostell en la
región fue VOAEX, Viaje de (h)Ormigón por la Alta Extremadura.
Se trataba de una reflexión moral basada en el contraste establecido
entre la naturaleza liberadora y el automóvil, símbolo y mito de la
sociedad del siglo XX, bloqueado y enterrado por el hormigón,
material que escenificaba toda una época agresiva y violenta, de
autopistas que, mal utilizadas, pueden llevar al caos y muros de
hormigón que llegaron al extremo de dividir la ciudad de Berlín.
Mª del Mar Lozano Bartolozzi presenta en
este número las particularidades del Museo Vostell de Malpartida y
explica el interés de su creador por el arte relacionado con las
experiencias humanas, herederas de una historia marcada por la
violencia y los conflictos pero también por las fuentes de energía
instintivas y purificadoras, por los valores antropológicos, la
psicología y la sociología.
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