|

El museo actual es el monumento moderno por
antonomasia, una suerte de gran mausoleo de su propio imaginario:
monumento de disuasión cultural, cortejo fúnebre de la cultura,
aquelarre en el que la esperanza del mandarinato cultural recibe el
revés más cruel, puesto que el museo no expone nada, celebra su
vacuidad.
Los museos de arte contemporáneo en España
están de moda. O eso parece, al menos. Ningún país europeo ha
invertido tanto y en tan poco tiempo en ellos. Es verdad que cuando,
hace ahora dieciocho años, se inauguraba el IVAM, el panorama era
más que desolador. Pero, a partir de entonces, una extraña fiebre
parece haber afectado a autoridades municipales y autonómicas. Todos
quieren tener su museo de arte contemporáneo. Y si, además, el
edificio lleva la firma de uno de los grandes arquitectos mundiales,
tanto mejor.
Ahora bien, ¿el interés por el arte
contemporáneo de verdad ha aumentado tanto en España como para
justificar estos gastos millonarios? El tema merece una reflexión,
porque estamos hablando de arte, pero también de mucho dinero. Es
obvio que desde una revista como la nuestra no podemos sino apoyar
la creación de estos centros. Pero, quizá, no todos estén de
acuerdo. Para completar nuestro informe, hemos entrevistado a los
directores de dieciocho nuevos museos de arte contemporáneo
inaugurados siguiendo la estela del IVAM. Ellos hablan de su
experiencia y avanzan sus proyectos. Éste es nuestro gran tema del
mes, en vísperas de ARCO.
Fernando Castro analiza en este número
el fenómeno del boom del arte contemporáneo en España y Javier
Díaz Guardiona entrevista a los directores de los museos que han
contribuido a cambiar la imagen del país. |