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El origen de la colección de relojes de
Patrimonio Nacional se remonta al reinado de Carlos V. El Emperador
sintió una gran afición por los relojes y los objetos mecánicos e
incluso tuvo un relojero a su servicio, el cremonense Juanelo
Turriano. Pero, salvo dos excepciones, la colección existente
actualmente se inicia en el siglo XVIII, en el reinado de Felipe V,
primer monarca de la Casa de Borbón. La pérdida de un gran número de
relojes en el incendio del Alcázar de los Austrias y la construcción
y posterior decoración, de nuevos palacios como el de La Granja de
San Ildefonso hicieron posible el desarrollo de esta colección.
Amelia Aranda Huete explica en este número cómo, además de cumplir
una función puramente decorativa, la espléndida colección de relojes
del Palacio Real de Madrid pone al descubierto la obsesión por el
paso del tiempo de los monarcas españoles durante los siglos XVIII y
XIX.
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